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martes, 16 de noviembre de 2010

Optimizate.




Tengo frío, me río.

Tengo calor, busco frescor.

Estoy cansado.

Voy a la piscina, y nado.

Me duele la cabeza.

Me tomo un Zumo de Cereza.

No tengo dinero.

¡Tranquilo, es pasajero!

Se me cae el pelo.

Hago como con el mal olor, no lo huelo.

Estoy desempleado.

Peor es estar explotado.

El que no se consuela es por que no quiere.


Fran Álvarez.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Me río.




No ando, corro.

No me paro. Sigo el camino.

Siento, respiro, vivo.

Ahora calor y aparece el dolor.

Pienso y me río.

Mismo camino.

Paso más corto.

Corro, pequeño salto y me río.

Me duele, sigo vivo.

Llueve, viento, vuelve el frío.

Sudor, dolor, vuelve el calor.

No me fío.

Quizás retorne el frío.

Otro día más y corro.

Correr y correr.

¡Gracias!.

¡Me siento vivo!

Y sigo.

Paso largo, mismo camino.

Me duele, pero me río…….


Fran Álvarez.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Maleta.




Abre esa maleta grande que guardas en secreto, desde hace tanto tiempo en un rincón de tu desván, en ese sitio camuflado que tan sólo tu conoces, y comienza a meter en ella todas esas cosas insanas que te acompañan día tras día y que cada vez te resultan más y más pesadas, esos inseparables dardos que continua y machaconamente se clavan en tu cuerpo y no te dejan vivir, esas barreras invisibles que como pegajosas lapas te impiden avanzar como si una gigantesca mano te agarrara con una fuerza descomunal, para evitar cualquier movimiento.
No lo dudes, ahora es el momento de utilizar esa maleta olvidada, y meter en ella todas esas cosas que te están amargando la vida. Es hora ya, de que alejes definitivamente de tu existencia ese lastre que te mantiene continuamente acorralado, que te oprime, que como una esponja absorbe el oxígeno de tu espacio vital y que acabará por asfixiarte si no lo eliminas de forma drástica.
Ahora, que por fin te has decidido a abrir esa maleta, que hasta el momento era un trasto inútil, aprovecha y saca definitivamente del armario esa colección de desastres que has ido acumulando a lo largo de tu existencia, tan afanosa y concienzudamente. Además, sabes de sobra que sólo son de tu exclusiva propiedad, nadie tiene la culpa, de que con esmero los hayas hecho tuyos año tras año, gracias entre otras cosas a tu torpeza y falta de acierto, no hay duda alguna, que has ganado méritos más que suficientes para ello.
Tus errores, tus desengaños, tus fracasos, en fin, todo eso que te debilita y que con la experiencia de la vida has de ir poco a poco evitando, para que te salve la sabiduría del que con el paso del tiempo, ha ido aprendiendo de sus errores.
Quizás nunca llegues a ser sabio, ó quizás lo consigas cuando ya sea tarde y te quede poco tiempo, pero al menos, que los años te sirvan como mínimo para alejarte de esa pertinaz ignorancia que muchos arrastran desde el día que nacen, y ahí sigue imperturbable, cuando dan su último aliento.
Y cuando tengas bien llena la maleta, cierrala rápidamente, ponle un candado y tira la llave, a un sitio donde nunca puedas volver a recuperarla, para que no tengas la tentación masoquista, de intentar profanar la tumba en la que has enterrado para siempre tu negatividad, ese dolor, que en forma de perdigones te ha dejado el alma como un colador. No cometas el error, de volver a buscar la forma de abrirla y continuar lesionándote a ti mismo con todo eso que guardaste, y que has alejado como remedio curativo en forma de terapia espiritual.
Y por supuesto, tampoco te quedes con la maleta, por que muchas veces, aunque se haya tirado la llave, siempre los seres humanos, con manifiesta torpeza y falta de inteligencia, tenemos tendencia a volver a tropezar de nuevo con la misma piedra, una y otra vez y nos las ingeniamos astutamente para auto flagelarnos, y al final buscamos el modo de volver a abrir de nuevo la maleta, así que, mejor hacer desaparecer ese bulto horrible, para siempre, hay que destruirla, quemarla, tirarla al pozo más profundo que encuentres o meterla en un tren que vaya al fin del mundo en un viaje solo de ida, pero de una u otra forma aléjate para siempre de ese trasto malvado, si no quieres que su contenido vuelva a presentarse ante ti, en forma de fantasmagórica presencia que te acompañe eternamente.
Fran Álvarez.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Ken Follet y lo que deprime al personal.




El famoso escritor de obras de gran éxito mundial Ken Follet (“Los pilares de la tierra”, entre otras), decía en una entrevista que, la gente que consigue todo lo que se propone, se deprime.
Tomando esto con un poco de sentido del humor, a mí particularmente, me gustaría conseguir todo lo que me propongo a cambio de un poquito, no mucho, de depresión.
También, siguiendo en la misma línea, me preguntaría, ¿qué hace entonces la gente que no consigue absolutamente nada de lo que se propone?, ¿quemarse a lo bonzo?, ¿subirse a la azotea y tirarse en paracaídas sin abrirlo?, ¿pegarse un tiro?
Posiblemente sea verdad eso que dicen que el dinero no da la felicidad, la verdad es que, yo como nunca lo he tenido, al menos en la cantidad suficiente, no puedo decir que esto sea cierto o que simplemente es un bulo de los tantos que circulan por el planeta Tierra.
Quizás aquellas personas que el único sentido que le dan a su vida es ganar dinero, cuanto más mejor, y amasar auténticas fortunas, probablemente no consigan con esto llegar nunca a ser felices, a pesar de que a nivel material, el dinero les haya permitido lograr todo lo que deseaban.
Puede que Ken Follet lo que quería decir, es que cuanto más éxito tienes en la vida, y todo te viene a pedir de boca, menos cosas te quedan por conseguir, menos motivación tienes para afrontar nuevos proyectos y quizás eso suponga en un momento dado una especie de frustración que lleve al triunfador a deprimirse.
Personalmente, creo que conseguir las metas que uno tiene en la vida no sólo no me deprimiría, sino más bien todo lo contrario, elevaría mi estado de ánimo a un grado de satisfacción importante y me haría sentirme bien, contento y pletórico, pero eso sí, una vez conseguido el objetivo, pequeño o grande, no me quedaría ahí, buscaría nuevos retos, por que los triunfos en cualquier terreno que uno se desenvuelva, son algo efímero. Es como la comida, por mucho que hayas metido en el estómago, una vez que pase un determinado número de horas, vuelves a tener apetito, necesitas nuevo alimento, de lo contrario, ¿te imaginas que después de darte un estupendo banquete con los mejores manjares no volvieras a tener hambre nunca más? pero eso sí, casi con toda seguridad comerás cosas diferentes a las que habías ingerido unas horas atrás, ya que sería muy aburrido y poco estimulante estar todos los días comiendo siempre lo mismo.
El éxito y la comida tienen pues, su punto en común. Si triunfas de forma reiterada, tienes que buscar nuevos objetivos que te estimulen y te mantengan ilusionado. Por el mismo motivo, sigues manteniendo tus ganas de comer que te permiten continuar disfrutando de un buen entrecot a la plancha, degustar un sabrosa merluza del cantábrico o relamerte con una deliciosa tarta de chocolate.
Los logros en la vida, son pues, como los platos de una buena mesa, los saboreas y los disfrutas, sin que eso sea motivo para que el resto de tu vida mantengas castigado a tu pobre estómago a dieta de pan y agua. Hay que buscar nuevos alicientes en tu actividad diaria para conseguir otras metas, mayores o menores, pero que de un modo u otro sigan manteniendo tu ilusión por superar nuevos desafíos, y ya que hablamos de alimentación, manteniendo siempre tu apetito por afrontar retos cada vez mayores y tu sed de triunfo inquebrantable, aunque al final lo más estimulante y a la vez complicado, siempre es vencerse a uno mismo, en caso contrario habrá que darle la razón a Ken Follet.
Fran Álvarez.

sábado, 9 de octubre de 2010

Vivir el presente.




El verdadero saber consiste en no recurrir a pensamientos que nos causen debilidad en nuestro estado de ánimo.
El pasado ya no existe y mucho menos cuando sólo nos aporta recuerdos negativos.
¿Qué objetivo que no sea algo malsano, tiene acordarse de las desgracias del ayer?
Si tu pareja te dejó, por mucho que te acuerdes de ella, eso no va a hacer que vuelva, así que,
¡Olvídala!
Hay que vivir siempre el presente, o al menos intentarlo, ya que es sólo lo que existe de verdad.
No hay que torturarse día sí y día también, con esas cosas negativas que continuamente las personas atraemos como un imán a nuestro cerebro y que tanto daño nos hacen.

Hay que olvidar las lágrimas del lunes, si no quieres seguir llorando el martes.

Lo que nos duele, por hechos del pasado, hay que tratar de borrarlo de la mente para que la insatisfacción, el desasosiego y la frustración no hagan su corrosivo trabajo de desgaste en nuestro interior y vayan destruyendo poco a poco nuestro estado de ánimo.

¡Vive hoy, ayer no existe, mañana todavía no llegó!

El presente es lo que cuenta, es la única realidad de la vida.
Fran Alvarez.

sábado, 25 de septiembre de 2010

El camino del invencible.




No hay que ser el más alto, ni el más grande, ni tampoco el más fuerte. Ni tan siquiera el más guapo. No hay que ser mejor que nadie. No hay que estar continuamente realizando demostraciones para que los demás vean lo que uno vale, ya que eso no sirve absolutamente para nada pues resulta un esfuerzo totalmente estéril, sobre todo cuando los ojos del prójimo tienen una ceguera voluntariamente adquirida.
Lo verdaderamente positivo y a la vez difícil es vencerse a uno mismo y cuando el ser humano lo consigue, puede tener la seguridad de que se haya en el camino correcto.

"El que se conquista a sí mismo es invencible"
(Lao Tse).
Fran Álvarez.

lunes, 30 de agosto de 2010

Fortaleciendo la mente con energía positiva.


Hay que tener en cuenta que para nuestra salud física y mental es muy importante pensar siempre o al menos intentarlo con todas nuestras fuerzas, en positivo. Cuando lo hacemos estamos favoreciendo no solo llevarnos bien con nosotros mismos, lo cual, es de suma importancia para nuestro equilibrio mental, también se mejora la relación con las demás personas que forman parte de nuestro entorno, y estamos logrando que nuestra vida sea mucho más fácil de llevar y en definitiva más placentera.
Pensar en positivo hace que uno se sienta mejor y eso es indudable que repercute en nuestra salud en el aspecto más beneficioso posible, tanto a nivel físico, como psíquico y espiritual. Resulta evidente que la negatividad no aporta beneficio alguno, al contrario, incide de forma dañina en nuestro organismo. Algunos estudios han llegado a la conclusión que cuando se tienen pensamientos negativos el sistema inmunitario del ser humano se debilita y se hace más propenso a las enfermedades. Por eso hay que hacer todo lo contrario, es decir tener pensamientos positivos que van a dar un soplo de aire fresco a tu existencia, más energía en tu vida diaria, van a evitar que el pesimismo aparezca con frecuencia, van a aumentar tus momentos de alegría, facilitaran tu convivencia con el resto de los mortales y muchas veces eliminarán esos estados de irritabilidad o enfado que tantas veces se asocian al quehacer diario de la vida de las personas.
Ser positivo es pensar en positivo. Tener pensamientos que nos favorezcan, que nos hagan estar más contentos y satisfechos el mayor tiempo posible y eliminar aquellos que nos hacen daño, ese es el objetivo y depende solamente de uno mismo. Para muchos puede ser una tarea difícil, pero hay que intentarlo (“nada bueno es gratuito”) y en todo caso aprender de todas aquellas personas que han cambiado el “chip” y viven su vida en positivo, con pensamientos que favorecen su estado de ánimo y que les hacen vivir una existencia como mínimo mucho más agradable, plena y satisfactoria.
Que duda cabe, que la expresión tan conocida de ver “la botella medio llena o medio vacía”, refleja claramente esa línea divisoria existente entre lo positivo y lo negativo. Muchas personas no la cruzan nunca. Los que están en el lado del “más” siempre tendrán una vida mejor que los que se encuentran en el terreno del “menos”.
La “Ley de la Atracción” viene más o menos a decir, que el ser humano es como un imán, que atrae tanto lo bueno, como lo malo, atraigamos pues lo positivo pensando siempre en ello, y será lo que recibamos.
Fran Álvarez.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El fracaso, ¿mito o realidad?




El afamado psicólogo americano Wayne W.Dyer autor de libros de gran difusión tan conocidos como “Tus zonas erróneas” ó “Diez secretos para el éxito y la paz interior”, dice que el fracaso es sólo una ilusión y pienso realmente que está en lo cierto.
Veamos un ejemplo con el fútbol. Si un jugador durante un partido tira a puerta tratando de conseguir un gol pero el balón se va a la grada y por ese fallo no se logra ganar, se puede pensar que eso es un fracaso y más si el partido es de vital importancia, pero analizando las cosas con frialdad simplemente se podría decir que es un hecho que ha producido un resultado, no un fracaso.
Se puede fallar un gol a puerta vacía, pero por muy llamativo que haya sido ese fallo nunca se debe de analizar en términos de fracaso, por que eso siempre va a condicionar las acciones posteriores que se vayan a realizar . Siempre hay que volver a intentarlo de nuevo y olvidarse del error anterior.
Volviendo a Wayne W.Dyer, dice que el fracaso es solamente una valoración y una cuestión de opinión, por lo tanto y en concreto en el fútbol, y esto vale para jugadores y entrenadores, no nos dejemos llevar por las valoraciones que realicen los demás. Que nadie nos haga creer que hemos fracasado en algo cuando un fallo simplemente es el resultado de una acción que hemos realizado y que siempre tendremos la oportunidad de volver a ejecutar correctamente, otra cosa es la importancia que queramos darle.
En muchas ocasiones no son los demás y es uno mismo el que se predispone a lo que creemos que es un fracaso, por eso hay que evitar en todo momento esos pensamientos negativos que nos encaminan directamente a que las cosas salgan mal por que producen ansiedad y depresión y eso nos condiciona enormemente.
Es el ego en estos casos un mal aliado por que nos atemoriza la idea de que digan de uno que es un fracasado y esa vergüenza puede con nosotros por que nos provoca angustia sólo de pensar que uno no va a estar a la altura de las circunstancias y esto en el terreno deportivo se da continuamente.
Si tomamos como referencia a los futbolistas existen determinados pensamientos que llamaríamos irracionales que les acompañan antes de un partido y que se deberían de reemplazar por otros más positivos para evitar esa sensación de fracaso.

Antes del partido:

Ejemplo “A”: “Un futbolista quiere realizar un gran partido para que el entrenador quede satisfecho con su rendimiento, de lo contrario piensa que si su juego no ha sido lo suficientemente bueno, no va a volver a jugar de titular el próximo partido”.

Pensamiento +: “El futbolista piensa en jugar el partido lo mejor posible y si le salen las cosas mal siempre volverá a tener otra oportunidad de volver a jugar de titular y seguro que las cosas le saldrán mejor”.

Después del partido:

Ejemplo “B”. “El futbolista piensa que debería de haber entrenado mejor antes de jugar el partido, cree que ha hecho el ridículo, se lamenta de haberse esforzado poco en los entrenamientos y se siente culpable de la derrota de su equipo”.

Pensamiento +: “Voy a trabajar más y mejor en los entrenamientos para estar a tope en el próximo partido, se que lo puedo hacer mucho mejor y tanto las victorias como las derrotas son un trabajo de todo el equipo”.

Para terminar, me gustaría decir que es muy importante cuando se producen malos resultados ó se cometen errores que se juzguen siempre los hechos con frialdad y que se procuren eliminar términos absolutistas y drásticos que se suelen dar en el deporte como expresiones de “este es un partido a vida ó muerte” ó “nunca volveremos a tener otra oportunidad”, eso solamente sirve para añadir una dosis de presión “extra” que no beneficia en nada.


El afamado psicólogo americano Wayne W.Dyer autor de libros de gran difusión tan conocidos como “Tus zonas erróneas” ó “Diez secretos para el éxito y la paz interior”, dice que el fracaso es sólo una ilusión y pienso realmente que está en lo cierto.
Veamos un ejemplo con el fútbol. Si un jugador durante un partido tira a puerta tratando de conseguir un gol pero el balón se va a la grada y por ese fallo no se logra ganar, se puede pensar que eso es un fracaso y más si el partido es de vital importancia, pero analizando las cosas con frialdad simplemente se podría decir que es un hecho que ha producido un resultado, no un fracaso.
Se puede fallar un gol a puerta vacía, pero por muy llamativo que haya sido ese fallo nunca se debe de analizar en términos de fracaso, por que eso siempre va a condicionar las acciones posteriores que se vayan a realizar . Siempre hay que volver a intentarlo de nuevo y olvidarse del error anterior.
Volviendo a Wayne W.Dyer, dice que el fracaso es solamente una valoración y una cuestión de opinión, por lo tanto y en concreto en el fútbol, y esto vale para jugadores y entrenadores, no nos dejemos llevar por las valoraciones que realicen los demás. Que nadie nos haga creer que hemos fracasado en algo cuando un fallo simplemente es el resultado de una acción que hemos realizado y que siempre tendremos la oportunidad de volver a ejecutar correctamente, otra cosa es la importancia que queramos darle.
En muchas ocasiones no son los demás y es uno mismo el que se predispone a lo que creemos que es un fracaso, por eso hay que evitar en todo momento esos pensamientos negativos que nos encaminan directamente a que las cosas salgan mal por que producen ansiedad y depresión y eso nos condiciona enormemente.
Es el ego en estos casos un mal aliado por que nos atemoriza la idea de que digan de uno que es un fracasado y esa vergüenza puede con nosotros por que nos provoca angustia sólo de pensar que uno no va a estar a la altura de las circunstancias y esto en el terreno deportivo se da continuamente.
Si tomamos como referencia a los futbolistas existen determinados pensamientos que llamaríamos irracionales que les acompañan antes de un partido y que se deberían de reemplazar por otros más positivos para evitar esa sensación de fracaso.

Antes del partido:

Ejemplo “A”: “Un futbolista quiere realizar un gran partido para que el entrenador quede satisfecho con su rendimiento, de lo contrario piensa que si su juego no ha sido lo suficientemente bueno, no va a volver a jugar de titular el próximo partido”.

Pensamiento +: “El futbolista piensa en jugar el partido lo mejor posible y si le salen las cosas mal siempre volverá a tener otra oportunidad de volver a jugar de titular y seguro que las cosas le saldrán mejor”.

Después del partido:

Ejemplo “B”. “El futbolista piensa que debería de haber entrenado mejor antes de jugar el partido, cree que ha hecho el ridículo, se lamenta de haberse esforzado poco en los entrenamientos y se siente culpable de la derrota de su equipo”.

Pensamiento +: “Voy a trabajar más y mejor en los entrenamientos para estar a tope en el próximo partido, se que lo puedo hacer mucho mejor y tanto las victorias como las derrotas son un trabajo de todo el equipo”.

Para terminar, me gustaría decir que es muy importante cuando se producen malos resultados ó se cometen errores que se juzguen siempre los hechos con frialdad y que se procuren eliminar términos absolutistas y drásticos que se suelen dar en el deporte como expresiones de “este es un partido a vida ó muerte” ó “nunca volveremos a tener otra oportunidad”, eso solamente sirve para añadir una dosis de presión “extra” que no beneficia en nada.

El afamado psicólogo americano Wayne W.Dyer autor de libros de gran difusión tan conocidos como “Tus zonas erróneas” ó “Diez secretos para el éxito y la paz interior”, dice que el fracaso es sólo una ilusión y pienso realmente que está en lo cierto.
Veamos un ejemplo con el fútbol. Si un jugador durante un partido tira a puerta tratando de conseguir un gol pero el balón se va a la grada y por ese fallo no se logra ganar, se puede pensar que eso es un fracaso y más si el partido es de vital importancia, pero analizando las cosas con frialdad simplemente se podría decir que es un hecho que ha producido un resultado, no un fracaso.
Se puede fallar un gol a puerta vacía, pero por muy llamativo que haya sido ese fallo nunca se debe de analizar en términos de fracaso, por que eso siempre va a condicionar las acciones posteriores que se vayan a realizar . Siempre hay que volver a intentarlo de nuevo y olvidarse del error anterior.
Volviendo a Wayne W.Dyer, dice que el fracaso es solamente una valoración y una cuestión de opinión, por lo tanto y en concreto en el fútbol, y esto vale para jugadores y entrenadores, no nos dejemos llevar por las valoraciones que realicen los demás. Que nadie nos haga creer que hemos fracasado en algo cuando un fallo simplemente es el resultado de una acción que hemos realizado y que siempre tendremos la oportunidad de volver a ejecutar correctamente, otra cosa es la importancia que queramos darle.
En muchas ocasiones no son los demás y es uno mismo el que se predispone a lo que creemos que es un fracaso, por eso hay que evitar en todo momento esos pensamientos negativos que nos encaminan directamente a que las cosas salgan mal por que producen ansiedad y depresión y eso nos condiciona enormemente.
Es el ego en estos casos un mal aliado por que nos atemoriza la idea de que digan de uno que es un fracasado y esa vergüenza puede con nosotros por que nos provoca angustia sólo de pensar que uno no va a estar a la altura de las circunstancias y esto en el terreno deportivo se da continuamente.
Si tomamos como referencia a los futbolistas existen determinados pensamientos que llamaríamos irracionales que les acompañan antes de un partido y que se deberían de reemplazar por otros más positivos para evitar esa sensación de fracaso.

Antes del partido:

Ejemplo “A”: “Un futbolista quiere realizar un gran partido para que el entrenador quede satisfecho con su rendimiento, de lo contrario piensa que si su juego no ha sido lo suficientemente bueno, no va a volver a jugar de titular el próximo partido”.

Pensamiento +: “El futbolista piensa en jugar el partido lo mejor posible y si le salen las cosas mal siempre volverá a tener otra oportunidad de volver a jugar de titular y seguro que las cosas le saldrán mejor”.

Después del partido:

Ejemplo “B”. “El futbolista piensa que debería de haber entrenado mejor antes de jugar el partido, cree que ha hecho el ridículo, se lamenta de haberse esforzado poco en los entrenamientos y se siente culpable de la derrota de su equipo”.

Pensamiento +: “Voy a trabajar más y mejor en los entrenamientos para estar a tope en el próximo partido, se que lo puedo hacer mucho mejor y tanto las victorias como las derrotas son un trabajo de todo el equipo”.

Para terminar, me gustaría decir que es muy importante cuando se producen malos resultados ó se cometen errores que se juzguen siempre los hechos con frialdad y que se procuren eliminar términos absolutistas y drásticos que se suelen dar en el deporte como expresiones de “este es un partido a vida ó muerte” ó “nunca volveremos a tener otra oportunidad”, eso solamente sirve para añadir una dosis de presión “extra” que no beneficia en nada.

Fran Álvarez.

martes, 16 de marzo de 2010

"Los 10 Mejores Consejos sobre el Pensamiento Positivo”.


1-La forma de pensar es clave. Cómo piensas es determinante. Al respecto, "pensar positivamente en cada momento da una ventaja fundamental. Al respecto se deben visualizar éxitos no fracasos. Se debe evitar gente negativa y ambientes negativos. Eres lo que piensas.
2-Decide tus propios sueños y objetivos. Sé concreto a la hora de fijar tus objetivos. Por ejemplo no digas "me gustaría empezar a hacer ejercicio este mes" sino "voy a empezar a hacer ejercicio este mes". Haz un plan meticuloso y cúmplelo.
3-Pasa a la acción. Los objetivos por sí solos no tienen sentido sino se pasa a la acción para hacerlos realidad. Simplemente ponte a ejecutarlos sin vacilar. En el ejemplo anterior: Compra tu ropa de deporte, apúntate al gimnasio y controla el rendimiento creciente de tus dos primeras semanas.
4-Nunca dejes de aprender. Nunca pares de aprender. Toma clases, lee libros, participa en grupos, adquiere nuevas habilidades continuamente.
5-Sé persistente y trabaja duro. Alguna vez habrás oído la expresión "el camino del éxito es una maratón, no un sprint". Mantén tu objetivo, lucha por él y trabaja duro de forma persistente. No te rindas.
6-Aprende a analizar los detalles. Obtén todos los hechos, pide todos los datos, todas la variables claves. Esto te ayudará a tomar las decisiones más sabias. Aprende de tus errores, pero no dejes que te batan.
7-Centra tu tiempo y dinero. Cuando creas en algo, pon toda tu atención y energía en ello. No dejes que la gente te distraiga.
8-No temas ser innovador. Sé diferente, intenta ser innovador. El mundo se mueve continuamente, progresando. No pares tu mundo. Ten ideas propias sobre lo que tiene éxito idea. No sigas la multitud.
9-Comunícate con la gente de forma efectiva. Una persona no es una isla. Comunica tus pensamientos y tus deseos de forma sincera. Anima a terceros a comunicarte de forma sincera contigo. Practica el entendimiento y la motivación con la gente.
10-Actúa con honradez. Toma la responsabilidad de lo que haces. Nunca hagas trampas o mientas. Cuando hagas una promesa mantenla. Cuando cometas un error admítelo.

Fuente: “Investor’s Business Daily”

martes, 9 de marzo de 2010

¿Qué es la Psicología Positiva?.



Psicología positiva.

La psicología positiva estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad así como de las fortalezas y virtudes humanas. Tradicionalmente la ciencia psicológica ha dedicado mucho esfuerzo a estudiar los aspectos negativos y patológicos del ser humano (ansiedad, estrés, depresión, etc), dejando de lado a menudo el estudio de aspectos más positivos como, por ejemplo, la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, la felicidad, la resiliencia, etc. El impulso definitivo para la creación de la psicología positiva fue dado por el Prof. Martín Seligman de la Universidad de Pennsylvania y antiguo Director de la Asociación Americana de Psicología.
A finales de los años 1990 este conocido investigador, tras destacar la necesidad de investigar de forma decidida los aspectos saludables del ser humano, propuso la creación de la psicología positiva como corriente específica dentro de la psicología, y contó para ello con investigadores de gran renombre como Mihaly Csikszentmihalyi (quien fue director del departamento de psicología de la Universidad de Chicago).
Se pueden encontrar antecedentes de la psicología positiva en filósofos como Aristóteles, que dedicó parte de sus escritos a la eudaimonia (término griego habitualmente traducido como felicidad), pero también en psicólogos como Abraham Maslow o Carl Rogers, pertenecientes a la corriente llamada psicología humanista. Una de las características definitorias de la psicología positiva respecto a sus antecedentes históricos radica en que dentro de sus principios se establece que se enmarcará dentro del método científico. De esta forma, los hallazgos obtenidos así como las aplicaciones tendrán la garantía de haber sido validadas científicamente.
Investigación.
La psicología positiva estudia diversos aspectos del ser humano: emociones positivas como la felicidad, la alegría o el amor, y fortalezas como el optimismo, la creatividad, la gratitud, la sabiduría, o la resiliencia.
Estudios recientes han mostrado, por ejemplo, que la influencia de los ingresos económicos sobre la felicidad sólo es relevante hasta cubrir las necesidades básicas. A partir de un determinado nivel, mayores niveles de ingresos parecen no aportar mayores niveles de felicidad. Por el contrario, la cantidad y calidad de relaciones interpersonales aparece como el factor que más a menudo aparece asociado a un mayor nivel de bienestar psicológico percibido. Otros factores como el optimismo, la autoestima y la gratitud, o rasgos básicos de personalidad como la extraversión y la estabilidad emocional, también aparecen relacionados con mayores niveles de felicidad.
Actualmente los avances científicos permiten a los psicólogos utilizar herramientas eficaces que permiten a las personas, no sólo tratar el malestar emocional, sino prevenir su aparición mediante el entrenamiento de técnicas y estrategias que nos hacen más fuertes y más sanos. La orientación preventiva fue la idea original de Seligman y constituye una de las bases de esta corriente.
El movimiento de la Psicología Positiva se inscribe dentro de la psicología académica por deseo expreso de sus fundadores, es decir, sus conocimientos se elaboran y discuten dentro de las universidades, instituciones de investigación y órganos y eventos asociados (p. ej.,asociaciones y congresos científicos). Esto pretende garantizar la máxima fiabilidad a los contenidos que se agrupen dentro de la etiqueta "Psicología positiva". Por tanto, se ruega máxima prevención ante instituciones privadas que puedan usar esta etiqueta de forma poco ética o incluso fraudulenta.
Aplicaciones.
Los hallazgos de esta disciplina están siendo aplicados en muy distintos campos como por ejemplo en el ámbito educativo, el ámbito laboral o el ámbito clínico. Para consultar estas aplicaciones se pueden consultar revistas científicas como "Journal of Positive Psychology" o "Journal of Happiness Studies" y monográficos aparecidos en otras revistas clásicas como: "American Psychology" o "Review of General Pychology".

(Fuente: Wikipedia.org. Licencia Creative Commons)